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GIANLUIGI PRIZZON, DOCENTE DE NAVEGACIÓN

GIANLUIGI PRIZZON, DOCENTE DE NAVEGACIÓN

Nacido en Milán, Italia, Gianluigi Prizzon, de 63 años, comparte su pasión por el mar con los jóvenes que se forman para ser Oficiales de la Armada Nacional, tiene algo menos de dos años enseñando navegación en la Escuela Naval de Cadetes “Almirante Padilla”.

Su historia con el mar comenzó cuando tenía apenas nueve años de edad. Hizo un curso de navegación a vela con una amiga de su mamá, durante unas vacaciones de verano en la playa. Esta primera cita, marcaría el futuro de Gianluigi. 54 años cuenta de experiencia navegando en lagos y en el mar. Un amor por la brisa y el agua que lo condujo por el mundo de la náutica el resto de su vida.

Gianluigi, se ha desempeñado antes como instructor en la Escuela Italiana de Vela; hizo regatas a nivel medio alto, obteniendo dos títulos italianos, y clasificando en campeonatos internacionales; ha navegado alrededor de 120 mil millas; trabajó en una agencia de comunicación náutica por 20 años. Durante 5 años se desempeñó como periodista y jefe de redacción de una revista italiana de vela; fue propietario de un almacén de antigüedades náuticas, en Italia.

En el año 2010, llega a Colombia y desde hace menos de dos años hace parte del cuerpo de docentes de deportes náuticos de la Escuela Naval de Cadetes “Almirante Padilla”. Una oportunidad que en palabras de Gianluigi es una aventura. “Veo a los Cadetes con muchas ganas de aprender y crecer, demuestran un interés muy fuerte. Para la muestra el resultado de la regata One Class. Es un trabajo de ellos, pusieron todas las ganas y empeño para obtener este resultado” agrega.

Para Gianluigi, su cuerpo tiene una disposición que no le permite estar lejos del mar “nunca logré vivir lejos del mar, es decir, cada que tenía la posibilidad me iba al mar, al agua, porque también navegué en lago. Ahora siendo viejo mucho más. Quisiera vivir en un barco.  Deambular por el mar. Cuando estoy en el mar estoy bien. Cuando era muy joven y competía por varios meses seguidos, regresar a casa y acostumbrarme a dormir en una cama fija era muy difícil, dormía mejor cuando estaba en el mar, extrañaba el movimiento, buscar el equilibrio en el barco”.

Y es precisamente esa pasión por el agua, por el mar, por la brisa y la sal, que Gianluigi quiere compartir con los jóvenes Cadetes y Guardiamarinas que luego de recibir su instrucción de navegación, deciden pertenecer al Club Náutico de la Escuela Naval de Cadetes y construir memorias a la mar.

“Estoy muy orgulloso y agradezco mucho la confianza que me ha dado la Armada. Me encanta ver estos jóvenes que preguntan, que son curiosos, que quieren crecer” concluye Gianluigi.